Al atardecer la lluvia, tras
fracasados intentos de
retenerme, cesa tranquila
empujándome a dar un paso más hacia
el futuro.
El mañana poco fidedigno,
repleto de fugaces memorias,
es también una blanca sombra,
tajeada por la pigmea luz.
Palpitando rápido,
experimento cada segundo,
sintiendo en mi interior
cada gota de adrenalina.
Y aunque se me enreden los pies,
seré capaz de ir más lejos.
Pero admito que soy indecisa
y no se que camino tomar,
será que inconscientemente se que
estoy predestinada a
elegirte.
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