El sabe que tras mis actitudes y pensamientos siempre se escondieron la insensatez y el absurdo y que tarde o temprano llegaría este momento. Lo sabe, y eso me irrita, me hace sentir predecible. Finalmente la oscuridad de mi mirada aplaca la de el.
Su mirada me aborrece, me da nauseas, en cambio, su cuerpo me invita a seguir tajeando su piel, su carne, sus huesos. Lucas no se resiste, a pesar de todo, no se resiste. Ir contra la corriente, tan típico de el.
Puñalada tras puñalada, Lucas se aleja. El living ahora es una mezcla entre carmesí y bermellón y Lucas ya no llora. Lucas me sonríe. Lucas ya no está.
Lipslol
No hay comentarios.:
Publicar un comentario