jueves, 8 de noviembre de 2012

   marzo de 1865- Campamento de Cerro León, Paraguay.


Querida María:

 Todavía poseo el recuerdo de tu perfume de verano dulce como la miel, tu sonrisa radiante anclada en mi corazón, tu mirada fija en la mía, cuanta seguridad que me transmitiste, gracias . Guardo en mis mas preciadas memorias aquel día en el que aceptaste nuestro compromiso, ese día, el mas feliz de mi existencia.
 Mi existencia María, que importancia que evoca la palabra, pero que insignificante resulta en la realidad. Aquí entre 100 hombres (somos uno de los 6 batallones) mi vida no es mas que un numero. Estoy destinado a matar hasta no dar mas, matar hasta morir. ¡Que destino tan cruel e injusto para un hombre que apenas a vivido 25 años!¡Que destino cruel el nuestro, María!
 Hace mas de 2 días que no como mas que un pan duro, y las caras de mis compañeros son mi espejo. Las suyas, al igual que la mía, solo reflejan angustia y dolor, y hartazgo también. Todo el mundo está harto y a nadie le queda ya nada de lo que se conoce como patriotismo. Lo único que cada uno quiere es acabar con esto e irse a casa. Esta es honestamente la verdad, y cualquiera que haya estado aquí en los últimos meses te dirá lo mismo.
Yo también puedo añadir que he perdido prácticamente todo el patriotismo que me quedaba, solo me queda pensar en todos ustedes que están allí, todos a los que amo y que confían en mi para que haga el esfuerzo que sea necesario para su seguridad y libertad. Esto es lo único que me mantiene y me da fuerzas para soportar . En cuanto a la religión, que Dios me perdone, no ocupa ni uno entre un millón de todos los pensamientos que cada hora ocupan mi mente.
 Ni en mis mas tenebrosas pesadillas, María, caben semejantes hechos. En las noches (y durante el día a veces) sueño con sangre, me atormentan las caras de los soldados que asesiné, sus gritos golpean mis oídos  que solo se calman cuando pienso en tu perfume, en tu sonrisa, en tu mirada. Te estaré eternamente agradecido María, porque se que sin tu amor y confianza, desfallecería y fracasaría.
Escribirte me da fuerzas, me distrae.Pero lamentablemente no me puedo permitir que conozcas esta realidad, no puedo... seria tan cruel de mi parte, y egoísta también
Esta es la carta numero 15 que te he escrito, a pesar de que no he enviado ni una sola, y aunque me destroce el alma, jamas recibirás alguna. Porque se que lo único que causaría seria dolor y angustia.
 No puedes sufrir por mi, y aunque te resulte difícil, necesitas rearmar tu vida ¡a penas tienes 19 años! aprovéchalos y cásate con algún hacendado mayor, alguien que pueda estar a tu lado, alguien que te proteja, alguien que te de hijos.
 Por mi parte resistiré lo que mas pueda, y en el instante que el fusil del enemigo penetre en mi cuerpo, pensare en ti, en tu perfume, en tu sonrisa, en tu mirada.

Juan

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