como si escaparan de un cruel destino en tu interior.
El vivo color que chorrea delicadamente sobre cada extensión de tu pelo
como si la necesidad de que brille sea de vital importancia.
Las sonoras lágrimas que se derraman sobre la corteza en lo profundo de tu alma,
que desgarran cada mueca de tu compungido rostro.
Tu mirada imperturbable, distinguida, insoslayable, impune
como si tus ojos fueran magos que te obligan a no dejarlos pasar por alto.
Pero tus palabras, tus palabras
son como dagas filosas, sinceras, sabias, incorrompibles, idealistas
que penetran en cada fibra de mi ser recapacitante y que me hacen amarte cada día de mi vida,
cada día de mi vida.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario